enero 30, 2017

Tesoro Prestado




Había una vez un chico, yo lo amaba.
Logan Francis Silverstone era todo lo opuesto a mí. Yo bailaba mientras él se quedaba quieto.
Era callado, y yo siempre hablaba demasiado. Se esforzaba por hallar una sonrisa mientras yo me negaba a fruncir el ceño.
La noche que vi la oscuridad que realmente vivía en él, no pude ignorarlo.
Estábamos rotos pero de laguna manera completos. Nos equivocábamos juntos, pero siempre teníamos razón. Estábamos en las estrellas que ardían en el cielo nocturno, buscando un deseo, pidiendo un mañana mejor.
Hasta el día en que lo perdí.
Me deshice de nosotros con una precipitada decisión, una que nos cambió para siempre.
Había una vez un chico y yo lo amaba.
Por unas cuantas respiraciones, algunos susurros, unos pocos momentos, creo que el también me amó.


Elements, #2


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